Respuesta
Cuando me escribiste la carta era abril,
y estabas feliz de tener un clima primaveral,
y que el sol brillara a su vez con algunos aguaceros.
Yo te escribo en el pálido mayo y es otoño
y estoy contenta de que mis crisantemos
se hayan aferrado a fuertes postes
de tal modo que los vientos del sur no puedan doblegarlos.
Estoy contenta de que tengan un color cobrizo
y ardiente bajo la luz vespertina del bajo oeste
y estoy alegre de que ese ruiseñor
aún cante entre la acacia olorosa a miel.
Pero oh, nosotros tenemos corazones memoriosos,
y decimos “qué verde fue en tal y tal abril”
y “en tal y tal otoño fue muy dorado”
y “todo dura tan poco”.
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Rogelio Guedea