Frescura
La tormenta rugió durante la noche, pero cesó al amanecer;
el cielo está ahora despejado y las extensas llanuras, verdísimas.
En lo alto sobrevuela una gaviota, con estridentes y salvajes chillidos.
Exiliada gaviota, regresa a tu océano,
mira cómo aún ahora sonríe al lado de las nevadas montañas,
cómo aún resplandece bajo el ardiente sol.
Entre mis arbustos pían jubilosamente pequeños y vivaces pajarillos;
los gusanos barrenadores están dichosos en la húmeda tierra.
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Rogelio Guedea