Para L.H.B
Anoche, por primera vez desde tu muerte,
caminé contigo, hermano mío, en mi sueño.
Estábamos en casa otra vez al lado del arroyo
bordeado de altos árboles de bayas, blancas y rojas.
“No las toques: son venenosas”, dije.
Pero tu mano persistió, y yo advertí un haz de luz
de extraña y radiante risotada volando alrededor de tu cabeza,
y cuando te inclinaste vi las bayas brillar.
¿Recuerdas? Les llamábamos ¡Pan de Muerto!
Desperté y escuché el viento gemir y el rugir
del agua oscura precipitándose en la orilla.
¿Dónde –dónde está el camino de mi sueño para mis ávidos pasos?
Junto al recordado arroyo mi hermano se detuvo
esperándome con bayas en sus manos…
“Son mi cuerpo. Hermana, tómalo y come”.
Suscríbete para recibir actualizaciones
Comentarios
Más de Katherine Mansfield
Los más leídos
- Lluvia sobre el tejado de Tayi Tibble 1.2k visitas
- A mi hermano gemelo de Ian Wedde 1k visitas
- Pensamientos en torno a un proverbio sufí de Hone Tuwhare 834 visitas
- La muerte de Sócrates de Michael Jackson 736 visitas
- Desempleo de Tayi Tibble 719 visitas
- Estas flores blancas de C. K. Stead 555 visitas
- Hierro salvaje de Allen Curnow 496 visitas
- Incidente de Fleur Adcock 476 visitas
- ¿Por qué no hablas conmigo? de Alistair Campbell 444 visitas
- Instrucciones para leer un poema de Glenn Colquhoun 415 visitas
- Howard de Jack Ross 373 visitas
- Amigo de Hone Tuwhare 367 visitas

Rogelio Guedea